A los ojos de un desconocido, no son más que prostitutas. Club de víctimas que no importan a nadie, entre otras razones porque son mujeres, pobres y extranjeras. La combinacion perfecta de estos ingredientes resulta la fórmula perfecta para un negocio redondo: seres humanos que no importan a nadie y que dan mucho dinero a muy bajo riesgo.
“Eva y Fabiola tienen la misma edad, 26 años. Aunque nacieron en Rusia y Brasil siguieron caminos paralelos hasta acabar en el mismo lugar: forzadas a ejercer la prostitución en España. Eran jóvenes y vulnerables. Dejaron sus países con la ilusión de un trabajo y una vida mejor, pero fueron engañadas. El dinero que generaban se lo llevaban sus proxenetas y durante un tiempo vivieron amenazadas y encerradas en prostíbulos. Son mujeres sin identidad, víctimas de la trata internacional con fines de explotación sexual.”
Este gran negocio global, controlado por las mafias del crimen organizado, mueve unos US$10.000 millones al año.Los enormes beneficios que generan sitúan a la trata de personas en el tercer puesto, justo después del tráfico de drogas y de armas.Por la naturaleza del negocio no existen estadísticas, pero la información general es muy amplia quieren más.